Cameron Diaz tiene razón: tratamos las caras como un boletín de notas
Diaz dice que la sociedad te considera un fracaso si ya no aparentas 25 años. El verdadero escándalo es lo fácil que nos resulta al resto puntuar caras de mujeres como si fueran exámenes.
Foto: Kevin Paul / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)
¿Por qué la cara de una mujer tiene una nota de corte? Cameron Diaz lleva tiempo cuestionando esa idea en sus últimas entrevistas, y a nuestro juicio hace bien.
La frase que circula en los titulares en español es que, en esta sociedad, parece que si no tienes el aspecto que tenías a los 25, has fracasado estrepitosamente. En una pieza de Telecinco, la misma idea aparece como la sensación de que «si no nos vemos igual que cuando teníamos 25 años, sentimos que hemos fracasado». Diaz habló de los estándares de belleza y de la presión que generan en el programa Rule Breakers, presentado por Michelle Visage, según informa Infobae.
Esa es la noticia. Lo interesante es por qué una frase tan sencilla pega tan fuerte y qué dice de quienes la leemos.
La máquina de comparar es la verdadera villana
Envejecer bajo el escrutinio público no es nuevo. Lo que ha cambiado, diríamos, es la velocidad y el formato. Hace una generación, si te daba por la nostalgia, comparabas a una estrella con sus películas de antes. Hoy los feeds de las redes sociales están pensados para el lado a lado: antes y ahora, ella frente a otra más joven, como si dos personas en momentos distintos de la vida compitieran en la misma prueba.
Ese planteamiento está amañado. La cara más joven siempre lleva una ventaja que nadie se ha ganado y que nadie puede conservar. Cuando la comparación es «quién está mejor», la competición es en realidad «quién tiene menos años», y el resultado está decidido antes de que nadie le dé al play. Pensamos que el problema es el formato, más que cada comentarista por separado.
El doble rasero no se fue, solo encontró un canal de distribución mejor
Diaz no es nueva en este tema. El Tiempo recoge que, según ella, la sociedad te convierte en víctima de la cosificación: «Es una trampa». El medio añade que durante años se obsesionó con su imagen. Conviene detenerse ahí. Si alguien que ha construido su carrera ante las cámaras dice que la trampa también la atrapó a ella, los demás podemos dejar de fingir que la fuerza de voluntad o los buenos genes son una vía de escape.
El doble rasero es el de siempre: a los hombres se les permite envejecer hasta volverse «distinguidos», mientras que a las mujeres se les pide seguir siendo una foto del «antes». Se suele hablar de la cultura de los tratamientos estéticos en Hollywood como de pura vanidad. Nosotros defenderíamos que se parece más a la seguridad en el empleo bajo una norma que nadie ha escrito. Diaz, según Caracol TV, entiende y respeta a quienes eligen esos tratamientos, pero no comparte la decisión. Es la postura más útil del debate y la menos clicable: sin culpar a nadie en ninguna dirección.
Deja de puntuar y empieza a mirar
Lo incómodo es que quien pone las notas es el público. Cada publicación de «ha envejecido fatal» o «ha envejecido perfecta» es la misma transacción: se puntúa una cara y se le dice a una mujer si ha aprobado. Los elogios también cuentan. Decir que alguien está «irreconocible» o «igual que siempre» como el mayor de los cumplidos confirma que el listón sigue congelado.
Telecinco presenta su postura como una especie de huida: ha dejado de juzgarse a sí misma. No nos corresponde decir si ha escapado del todo, y no deberíamos hacer como que lo sabemos. Pero la dirección es la correcta, y es una dirección que no necesita el permiso de ninguna persona famosa.
Nuestro veredicto: Diaz lleva razón, y la solución es aburrida y colectiva. No compartas el carrusel de antes y ahora. No corones a una «ganadora» entre una cincuentona y una veinteañera. Juzga a los actores por su trabajo y deja que las caras hagan lo que hacen las caras, que es cambiar. El boletín de notas nunca fue nuestro para repartirlo.
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